
Los días 3 y 4 de agosto se llevó a cabo el Primer Taller Argentino de Interacción Molecular Planta-Patógeno IMPP-AR 2025 en las instalaciones del Instituto Tecnológico de Chascomús (INTECH, CONICET–UNSAM). El evento reunió a diversos grupos de investigación dedicados al estudio de las interacciones entre especies vegetales (especies modelos y cultivos) y sus patógenos, con el objetivo de fomentar una colaboración más orgánica, eficiente y sostenida dentro de la comunidad científica argentina que trabaja en esta temática, especialmente en el actual contexto adverso para la ciencia. El comité organizador estuvo compuesto por lxs investigadorxs Marina Clemente (INTECH-CONICET/UNSAM), Georgina Fabro (CIQUIBIC-CONICET/ UNC, Córdoba), Nicolás Cecchini (CIQUIBIC-CONICET/ UNC, Córdoba), Marcela Dotto (ICIAGRO Litoral-CONICET/UNL, Santa Fe) y María Eugenia Segretin (INGEBI-CONICET / UBA, CABA).
Durante el taller, el grupo de Biotecnología Vegetal del INGEBI participó con la presentación de la investigadora María Eugenia Segretin, quien ofreció la charla titulada “Caracterización de aislamientos argentinos de Phytophthora infestans y diseño de estrategias biotecnológicas para su control”. Por su parte, el grupo de Transducción de Señales en Plantas también estuvo presente, representado por el becario doctoral Edgar Martínez Moyano, quien expuso su trabajo bajo el título: “Methylobacterium sp. 2A: una rizobacteria promotora del crecimiento vegetal (PGPR) con capacidad para estimular el desarrollo de Solanum tuberosum y conferir protección frente a Phytophthora infestans”.
El encuentro permitió a cada grupo participante presentar de forma general sus líneas de investigación, haciendo especial hincapié en sus fortalezas técnicas, protocolos, enfoques experimentales y herramientas disponibles tales como herramientas moleculares, plásmidos, plantas transgénicas, mutantes, marcadores, sondas, modelos de interacción y estrategias de fenotipado, entre otros recursos.
La participación en este taller resultó sumamente enriquecedora, por la posibilidad de difundir las investigaciones que se llevan a cabo en el INGEBI, y por el valioso intercambio con otros grupos, que permite fortalecer la cooperación científica y afianzar el sentido de pertenencia dentro de la comunidad dedicada al estudio de la interacción planta-patógeno en nuestro país.
